“Lo maté porque su hija me pidió que lo hiciera, para quedarnos juntos. Yo la quiero mucho, y solo pensaba en ella en el momento de apuñalarlo”, declaraba ayer a medios de prensa Roberto Alcaraz Cantero (22), el sindicado como el homicida material. El arriero sostuvo que su prima L. M. L. (17), con quien dice que mantiene una relación sentimental desde hace poco más de un año, quería liquidar a su padre, porque supuestamente el sesentón abusaba sexualmente de ella en forma sistemática. Otro “pecado” que tenía el papá de la yiyi es que no aprobaba la relación que su hija adolescente mantenía con Roberto, porque, había sido, son primos muy cercanos.
“Me dijo que ya no aguantaba que su papá la violara, y me pidió que lo mate. Al comienzo no quise hacerlo, pero ella me insistió, diciéndome que quedaríamos juntos. Así me convenció, porque yo por ella haría cualquier cosa, porque la amo”, agregó Alcaraz, quien hasta ayer seguía recluido en la Jefatura de Policía del Alto Paraná.
Según el autor confeso del crimen, la joven le acompañó hasta cerca del taller de camiones pesados “Luján”, ubicado en el Km. 15, distrito de Minga Guazú, donde don Heliodoro trabajaba como guardia de seguridad. “Me esperó cerca, mientras yo fui a matarle a su padre”, mencionó.
Pillados. Ese dicho de que no existe crimen perfecto se cumplió cabalmente en este caso. Es que Roberto fue pillado debido a que su MP7 (celular) se le cayó en el lugar del crimen. La fiscala Ortiz comenzó a vichear y pudo llegar hasta el sobrino del finado.
La pareja fue detenida por caquis de Investigación de Delitos el jueves por la tarde, en una casa del barrio San Miguel de Minga Guazú. Después, el joven contó la verdad de la milanesa y el rollete quedó boquiabierto cuando se pilló que la autora moral del jejuka sería la propia hija de la víctima, una mitãkuña de apenas 17 añitos.
Oh, sorpresa. Ayer la fiscala Ortiz fue cayendo con su comitiva a la casakue de don Heliodoro, donde todavía está el altar donde se le está rezando el novenario. Se llevaba una sorpresita bajo la manga, pues al llegar le contó a la viuda que fue su propio sobrino quien asesinó a su esposo y que eso no era todo; sacó el celu que tenía y marcó el número del teléfono desde el cual se enviaron mensajes comprometedores (uno de ellos, aparte) que encontró en el celular del asesino confeso y grande fue la sorpresa en la casa cuando ahí mismo sonó otro celular, el de la yiyi de 17 años.
En seco la fiscala le dijo a la mamá: “Tu hija menor que está acá es quien mandó matar a su propio padre”. Ahí se armó el escándalo.
“Por qué le hiciste eso, él nunca te hizo nada mal”, le gritó anga la mamá, desconsolada, a su hija parricida.
Imputados
Ambos ya fueron imputados por la fiscala Ortiz y el tipo penal, según el Código, establece una expectativa de pena de hasta 30 años para Roberto y de hasta 8 años para la joven, por ser menor de edad. Tras la imputación, la yiyi pasó al Correccional de Mujeres Juana María de Lara, mientras el supuesto novio, Roberto Alcaraz, osyryryma a la Penitenciaría Regional.
CÓMO LO MATÓ
Don Heliodoro fue ultimado de una feroz puñalada producida con un machetillo en el cuello, en la madrugada del pasado domingo, justo el día en que cumplía 61 años. El arriero avei tenía un feroz corte en una de las manos, lo que indica que intentó defenderse del ataque de su “sobrino-yerno”. Incluso, después de estar herido, el karai se arrastró por unos metros, intentando llegar hasta la vivienda, donde su concubina estaba durmiendo. Sin embargo, ya no logró llegar y murió desangrado en el sitio.
FRASE
“Le vas a matar o no le vas a matar, si no le vas a matar vení nomás otra vez para que no te reconozcan”
- L. M. L. mensaje de texto
Anillos de compromiso
Cuando fue detenido, Roberto Alcaraz entregó los anillos de compromiso que había comprado para casarse con su prima. Luego de cometer el crimen, le dijo su yiyi ndaje que se iban a mudar juntos a otro pueblo.